Cuando el intestino está roto, el cuerpo se vuelve loco: alergias, piel roja, patas que pican sin parar.
Los probióticos de Franklin repueblan la flora buena, los prebióticos la alimentan y la Yuca de Mojave baja las toxinas que terminan inflamando la piel.
En vez de anestesiar la picazón con cremas, le devuelves a tu perro un intestino que sí sabe qué hacer con lo que come.